Navegando en las aguas de la innovación

Estrenamos nuestro apartado de Actualidad hablando de aquello que sabemos hacer mejor, innovar. A pesar de que desde Isotònia impulsamos la innovación como motor de cambio en las organizaciones, todavía hay quienes no acaban de tener una visión holística de este concepto. Por este motivo, es esencial que las organizaciones comprendan qué es exactamente la innovación.

En Isotònia, nuestra pasión por la innovación se convierte en la esencia misma de quién somos. Somos mindshakers, sacudidores de mentes, impelidos por explorar las fronteras del cambio y la transformación. En este primer artículo de nuestro nuevo espacio dedicado a la actualidad, nos adentramos en el apasionante mundo de la innovación, donde desmontaremos mitos, exploraremos diferentes perspectivas y adquiriremos una mirada holística del poder transformador de la innovación.

Desmontando el mito de la innovación

A menudo se retrata la innovación como una capacidad misteriosa que solo algunos son capaces de entender y aplicar; pero en Isotònia tenemos claro que la innovación está por todas partes y al alcance de todo el mundo, una práctica que se puede aprender, fomentar e implementar personalmente y profesionalmente.

En su núcleo y en esencia, la innovación es el proceso de idear e implementar ideas nuevas que aporten valor añadido respecto al cual ya existe. Hasta este punto, está claro, pero, este valor puede tomar formas diversas: desde productos y servicios nuevos o mejorados, hasta procesos más eficientes, modelos de negocio innovadores y experiencias de cliente transformadoras. Es esta idea de generar valor la que distingue la innovación de la simple inventiva o creatividad.

Una mirada etimológica

Si vamos a la raíz de la palabra, innovar apela al cambio, pero ¿en qué aspectos? En sí, la innovación es un término muy amplio. La Real Academia Española (RAE) la define como “la acción o efecto de innovar, así como la creación o modificación de un producto y su introducción al mercado”. Esta institución hace énfasis en una vertiente práctica donde las ideas se transforman en algo real (materialización).

A la vez, esta transformación, pero, es verdaderamente limitada en cuanto al alcance y posibilidades reales de la integración de la innovación, de manera transversal y holística, en la cadena de valor de las organizaciones. La innovación no es solo el lanzamiento de nuevos productos.

Acercando casos prácticos, la destacada empresa de software Hubspot va más allá de esta definición, y proclama que innovación “es el proceso de crear y desarrollar nuevas ideas, productos, servicios o procesos que generan valor para las personas y mejoran la forma en que se hacen las cosas”. Esta definición amplía el alcance de la innovación teniendo en cuenta no solo el lanzamiento de productos al mercado, sino también una aportación valiosa para las personas y al entorno, y una manera de mejorar la manera de hacer y de mostrarse de las organizaciones.

Relación entre tecnología, creatividad, invención e innovación

A veces, erróneamente, la innovación se confunde con el concepto de tecnología. Si bien es cierto que la tecnología puede ser una herramienta poderosa para la materialización de la innovación, ambos no son sinónimos, ni la tecnología es imprescindible para la acción de innovar.

La tecnología es un recurso, una posible solución a los desafíos a los cuales hacemos frente en el ejercicio de la innovación; pero no tiene que acontecer nunca la protagonista, sino un facilitador. La invención de la rueda, la imprenta, Internet o la inteligencia artificial son herramientas que han impulsado grandes cambios, donde la tecnología no estaba en las primeras dos, pero que vemos que es parte principal a las dos siguientes. Sea como fuere, lo más lógico es que la tecnología se adapte a las necesidades de las personas y no a la inversa.

Por otro lado, el ejercicio de la innovación también tiene que ver con otro concepto, el de la creatividad, que recae en la capacidad de idear, de crear nuevos conceptos o puntos de partida. Esta capacidad está intrínseca y es imprescindible en el ejercicio de la innovación, pero por ella misma no permite la materialización de nuevas propuestas.

Así pues, el proceso de innovación se beneficia de las aplicaciones tecnológicas y de las ideas o invenciones para dar soluciones creativas a problemas existentes. Podemos decir que están interconectadas, y que tecnología y creatividad/invención trabajan al servicio de la innovación.

Innovación como motor del cambio social

Como vemos, la innovación no se limita al campo empresarial; también tiene (o habría) efectos en la sociedad, directa o indirectamente. El destacado sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman designó el concepto de “sociedad líquida” para describir la sociedad marcada por los cambios constantes, una sociedad que se desplaza continuamente, inestable y con relaciones fugaces que nos obligan a adaptarnos a los cambios. En este contexto, las personas y las organizaciones innovamos para mejorar, para adaptarnos, para perdurar y lograr el éxito de la forma en la que cada cual lo percibimos.

Tipus de innovación

Este éxito, pero hace falta que pase previamente por un proceso de adecuación a la realidad de la organización en cuestión. En inglés y en el ámbito empresarial se define como tailor-made, que hace un llamamiento a la capacidad de aplicar la innovación a la medida del cliente y de sus necesidades, y que se ajusta a la idiosincrasia y manera de hacer de la empresa que pretende innovar. Teniendo esto como premisa y volviendo a la esencia de la innovación, creación de nuevas ideas y generación de valor añadido, esta se puede materializar por diferentes vías y en diferentes tipos o formatos.

El marco de referencia en esta ocasión y para presentar esta diversidad innovadora es la aportación de Larry Keeley con la consultora Deloitte denominada “los 10 tipos de innovación de Doblin”, donde después del análisis de más de 200 proyectos de innovación exitosos se concluye en la diferenciación y clasificación de diez tipologías de innovación.

Las tres principales áreas de acción son la Estrategia y recursos, seguidamente la Propuesta y cerrando con la Experiencia.

La primera parte se enfoca en los aspectos más propios de la configuración organizacional y todo el trabajo que hay detrás como el modelo de monetización, el networking o trabajo en red, la estructura organizacional a escala de equipo y los recursos, así como los procesos o metodologías que se emplean. A pesar de que estos puntos no sean directamente visibles para el cliente, son clave, puesto que permiten innovaciones a las otras categorías.

Seguidamente, se pasa a la categoría de la Propuesta u oferta donde encontramos el quinto y sexto punto donde innovar, el Producto o servicio y la Plataforma o sistema, respectivamente. Aquí se aborda el rendimiento, funcionalidades y productos o servicios complementarios que pueden suponer una oportunidad o mejora a la propuesta de base.

Finalmente, la última categoría fijada en la experiencia reúne los ámbitos más orientados al cliente. Aquí se cuidan los aspectos más interpretativos como el apoyo, la marca, sus canales y el vínculo establecido con el cliente. Para estos últimos puntos, es crucial conocer muy bien al consumidor objetivo para definir las tácticas hacia la consecución de su experiencia deseada. En este punto, podemos encontrar un vínculo con otras metodologías como el Design Thinking, que profundizaremos en otra ocasión.

Así pues, la presentación y análisis de los elementos presentes en cada una de las categorías definidas permite diagnosticar nuestra capacidad innovadora y analizar el entorno competitivo para aprovechar las oportunidades potenciales y ejecutar soluciones innovadoras en diferentes ámbitos simultáneamente; aportando así un valor añadido a la organización y a su operativa. El escenario ideal es la combinación de los diez aspectos, es decir conseguir innovar en diferentes tipologías de manera simultánea.

Innovación 360

Entendido el recorrido que tiene que seguir una idea para ser innovadora, repasamos las ideas clave que derivan en un cambio o una mejora, y a la vez establecen un progreso.

Los cambios están por todas partes y con esto, la innovación no tiene fronteras, se puede aplicar a cualquier ámbito de la vida personal y laboral. Encontramos innovación en innumerables espacios como la educación, la empresa, la sanidad, la movilidad, la comunicación o la logística para mencionar unos pocos.

La innovación está imprimida en nuestro ADN, y para dar respuesta a problemas, retos y necesidades hace falta que llegue de la mano de la creatividad y -hoy en día en un grado u otro- de la tecnología para encontrar la mejor manera de generar valor y suponer un cambio positivo.

BIBLIOGRAFIA:

https://www.sociedaddelainnovacion.es/ca/category/metodologies-innovacio/

https://www.indracompany.com/es/blogneo/innovacion

https://blog.hubspot.es/marketing/proceso-de-innovacion#:~:text=La%20innovaci%C3%B3n%20es%20el%20proceso,que%20se%20hacen%20las%20cosas.

Fases del proceso de innovación

https://www.obsbusiness.school/blog/fases-del-proceso-de-innovacion-tecnologica

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